Izquierda
Pasó en la historia

Huanta 1969: lucha por la gratuidad de la enseñanza

El 22 de junio de 1969, hace 51 años, la región de Ayacucho, una de las más pobres y donde el problema del latifundismo se expresaba en su forma más cruda, fue testigo de la lucha de los estudiantes, obreros y campesinos por la gratuidad de la educación que sigue vigente hasta el día de hoy.

(Foto): Protestas en Huanta (1969)

Redacción El camino prensa

elcamino@gmail.com

Actualizado el 27/06/2020 a las 19:41

"Una sola vez se vive; una sola vez se muere”

Esa fue la frase con que la campesina Florentina Lozano Gutiérrez pierde la vida después de haberse puesto al frente de una masa enardecida para enfrentar a la “Guardia Civil” el 22 de junio de 1969. Tres meses atrás la dictadura militar velasquista, llamándose también, Gobierno “Revolucionario” de la Fuerzas Armadas había promulgado el Decreto Supremo N° 006 – 69 / EP que buscaba finiquitar la gratuidad de la enseñanza en los colegios públicos de la educación básica para aquellos alumnos que hubieran jalado un curso o más.

ARTICULO 1°.- A partir de la iniciación del año escolar de 1969, los alumnos de los planteles oficiales de Educación Secundaria Común, de Educación Secundaria Técnica, Mando Intermedio y Formación Magisterial, que pierdan la gratuidad de la enseñanza, abonarán la suma de cien soles oro (S/.100.00) mensuales de abril a diciembre.

La medida a todas luces arbitraria; quitaba la oportunidad de educarse a los estudiantes de más bajos recursos que no pudieran pagar dicha cantidad de dinero, que aún hoy sería excesiva para muchas familias en extrema pobreza, y que en ese tiempo lo era aún más; y para agregar, violaba el principio de no retroactividad de la norma, puesto que al ser publicada un 4 de marzo de 1969 debía aplicar el cobro a los alumnos en el siguiente año, ya que los que habían desaprobado en 1968 se encontraban con un régimen escolar distinto.

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Sin embargo, el Ministro de Educación de aquel tiempo General de Brigada EP Alfredo Arrisueño Cornejo no tuvo reparos en aplicar el cobro a los alumnos que empezaban clases ese año. Las consecuencias fueron desastrosas, en la mayoría de colegios, en especial los de provincias, la tasa de matriculados disminuyó dramáticamente, así, colegios en Puno, Cusco y Ayacucho descendieron su tasa de matrícula hasta en un 50% (Degregori, 2010). Si bien, la voz de protesta se hizo sentir en muchas partes del país por parte de la Asociaciones de Padres de Familias (APAFA), el Sindicato de Profesores de Educación Primaria, y los mismos estudiantes (la toma de un colegio en el distrito de Comas). Sería en Ayacucho, una de las regiones más pobres y con mayor nivel de politización en la que se desencadenaría una lucha frontal en pro de recuperar el derecho a la gratuidad de la enseñanza.

En la región de Ayacucho, una de las más pobres y donde el problema del latifundismo se expresaba en su forma más cruda; las instituciones educativas, en especial desde la reapertura de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, se habían convertido en uno de los principales vehículos para ascender económicamente y poder nutrirse de ideas políticas que buscaran la redención de una población que hasta ese momento se había mantenido en el letargo feudal. Es así que al haberse quitado la gratuidad de la enseñanza en la educación básica es la misma población estudiantil la que toma la iniciativa cuando en el colegio Gonzales Vigil se prohíbe el ingreso a alumnos que no pueden pagar la mensualidad, cosa que trae como consecuencia la declaración en huelga por parte del alumnado el 4 de junio, misma que es respaldada por la APAFA, el gremio docente y asociaciones campesinas ligadas a la Confederación Campesina del Perú – Justiniano Minaya Sosa (Castillo, 1972). Dando inicio a todo un ciclo de protestas que serán dirigidas en la provincia por el Frente Único de Estudiantes y Campesinos de Huanta (FUECH).

Por otro lado, el contagio de la lucha demoraría en llegar a Huamanga, y sería retardado a un más debido a la posición legalista y apaga fuegos de la “fracción roja” dirigida en ese tiempo por Abimael Guzmán, que al tener cierta influencia en el sector estudiantil trató de evitar cualquier tipo de auxilio a los llamados de solidaridad que se emitían desde Huanta (Castillo, 1972). Sin embargo, el 13 de junio los alumnos del colegio “Mariscal Cáceres” seguidos por los alumnos del colegio de aplicación “Guamán Poma de Ayala” se declaran en huelga indefinida. En la capital de la región si bien la lucha demoró en iniciarse, esta se fue dando de una forma más acelerada, pues pronto la Federación de Barrios y el Frente Único de Estudiantes Secundarios (FUESA) convergerán dentro del Frente de Defensa del Pueblo de Ayacucho con el Profesor Máximo Cárdenas Sulca a la cabeza, llevando a cabo toda una secuencia de mítines y protestas que harán extender la chispa a las demás provincias de la región; teniendo su clímax más alto el 20 de junio cuando los policías buscan reprimir a los estudiantes arrojando bombas lacrimógenas en el mercado central, ocasionando la indignación de la población que saldrá a protestar hasta alcanzar niveles de tipo insurreccionales con saldo de muertos, heridos y detención de los presuntos dirigentes por parte de la policía y los “Sinchis”(Degregori, 2010).

Pero es en Huanta, que al enterarse de la también detención de sus dirigentes el día 22 de junio donde se da una movilización general en dirección a la plaza, misma que tratara de ser frenada por la “Guardia Civil” a base de metralla. Para la desgracia de la policía, su ataque no ocasionará el repliegue de la masa, sino la respuesta organizada de esta que a base de hondas, piedras y demás armas que le proveían los habitantes de la ciudad llegaron hacer retroceder a la policía al punto de desalojarlos y destruir la misma comisaría. Lastimosamente, para el medio día la policía militarizada, los “Sinchis”, harían su aparición en escena, lanzando disparos a ciegas a cualquiera que encontraran en su camino, dejando decenas de muertos, obligando a la población a replegarse y estableciendo el estado de sitio en Huanta al igual que en Huamanga.

La represión hacia la población ayacuchana fue celebrada no solo por militares y los sectores de poder tradicional, sino también, por la iglesia, el Apra, y el mismo Partido Comunista Unidad (moscovita) que se encontraba colaborando con el gobierno y que llegó a catalogar al movimiento como:

(…) la reacción más oscura y antiperuana, unida con elementos del APRA, la CIA y las direcciones aventureras de (…) los desclasados grupos ´chinos´ que pululan todavía, plegándose ciega y desesperadamente a cualquier aventura que les pueda dar ´notoriedad´ (...). (Unidad ¡Impidamos otro ayachuchazo! 26.6:3)

Aun así, la lucha no fue un fracaso, pues dos días después la dictadura militar derogó el decreto, y en su desesperación por evitar una revolución desde el campo decretaría una reforma agraria que trataría de dejar atrás las prácticas de explotación feudal para introducir el capitalismo en el campo, pero que pronto entraría en contradicción con las comunidades campesinas que ya habían empezado el proceso de recuperación de tierras y reforma agraria mucho antes. Siendo el primer ejemplo la recuperación de casi 7,300 hectáreas de terrenos por parte de la Comunidad Campesina de Pomacocha el 12 de octubre de 1961.

De lo acontecido podemos sacar las siguientes lecciones. “El movimiento de la gratuidad de la enseñanza” si bien fue iniciativa del sector estudiantil, este no hubiera tenido la envergadura y éxito conseguido sino se recostaba en la alianza con el campesinado y los trabajadores de la ciudad, pues solo la unión con la clase trabajadora podrá dar victorias a los estudiantes que buscan una mejora en la educación. Es así que se logró dar una lucha de tipo insurreccional que amedrentó a la dictadura militar en sus intenciones privatistas de la educación y aceleró las reformas que buscaron canalizar las demandas de una sociedad con agudas contradicciones que estaban a punto de estallar.

Así también, aquella experiencia sirvió para identificar con que aliados se puede contar en la defensa, conquista y reconquista de un derecho, como con cuales jamás el movimiento social podrá confiar. Ante ellos siempre nos separa un rio.

Contribución de la Unión de la Juventud Estudiantil del Perú – UJE del Perú

    Referencias:
  1. Castillo Cruz, Aracelio, "El Movimiento Popular de Junio 1969". Tesis para optar el grado de doctor en Sociología, UNMSM, 1972.
  2. Degregori , Carlos Iván , "El surgimiento de Sendero Luminoso Ayacucho 1969-1979", Instituto de Estudios Peruanos, Lima 2010.
  3. ¡Impidamos otro ayacuchazo! (26 de junio de 1969). Unidad. p. 3
  4. Decreto Supremo N° 006- 69/EP. Lima, 4 de marzo de 1969.

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