Izquierda
Pasó en la historia

43 años del gran paro nacional del 19 de julio de 1977

Un día como hoy, el 19 de julio de 1977 los trabajadores del país, se levantaron en paro nacional, en respuesta al gobierno militar del Gral. Morales Bermúdez.

Paro Nacional, 19 de julio de 1977. Foto: Carlos "Chino" Domínguez

Redacción El camino prensa

elcamino@gmail.com

Actualizado el 20/07/2020 a las 17:45

Ante el agotamiento de las medidas populistas del régimen militar fascista iniciado en 1968, expresado en el Paro de Policías de 1975 y el advenimiento inevitable de una crisis económica. Es que la llamada “segunda fase” del gobierno militar en su afán de reafirmar su compromiso con el empresariado entabló una serie de medidas y ajustes en el que se pretendía recargar los costos de la crisis sobre los hombros de los trabajadores. Trayendo como respuesta una de las más grandes jornadas de lucha a nivel nacional, protagonizada por la alianza obrera-campesina el 19 de julio de 1977.

Desde el comienzo del gobierno del Gral. Morales Bermúdez se emitieron normas en materia de seguridad y economía que buscaban la desmovilización de las organizaciones sociales para la implantación a raja tablas de las recetas dadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esto provocó el inicio de los conflictos desde junio de 1976 que con el intento de ser aplacados, el Ministerio de Interior, encabezado por Gral. Luis Cisneros Vizquerra “El Gaucho”, prohibió el derecho a la huelga, restringió la negociación colectiva y declaró el Estado de Emergencia en muchas zonas del país, instalándose el llamado Toque de Queda. Sin embargo, ninguna de estas medidas lograría disolver algunos de los conflictos producidos por las medidas de ajuste económico que venía implementando la dictadura, y que se agravaría aún más, cuando el 10 de junio de 1977, el ministro de economía, Walter Piazza, anuncia todo un paquete de medidas económicas que incluían reducción de los gastos del gobierno, el alza de precios de los derivados del petróleo, ajustes a la tasa cambiaria, reducción de subsidios, alargamiento en la presentación anual del pliego de reclamos de los trabajadores a 18 meses y un plan para recurrir a créditos externos con el FMI; que se materializarían en forma de decretos.

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Todo ello hizo avivar las acciones de masas en la capital y en el interior del país en regiones como Cusco, Puno, Arequipa, avivando también la radicalización de sectores como el minero, magisterial y estudiantil. Las posiciones pro-gobiernista de organizaciones políticas como el Partido Comunista- Unidad, que evitaban cualquier tipo de confrontación con la dictadura (como lo hacen ahora), terminaron siendo sobrepasadas por las bases y por la claridad de los cuadros políticos de las organizaciones revolucionarias. Haciendo inevitable que la central sindical, la Confederación General de Trabajadores del Perú , articulada con otros gremios terminen por convocar el 14 de julio a un Paro Nacional rumbo al martes 19 de julio. Están las siguientes organizaciones:

CGTP, CNT, CTRP-Lima; Federaciones Independientes: Federación Gráfica, Federación de Trabajadores Cerveceros, Federación de Trabajadores de Luz y Fuerza, Federación de Trabajadores Hoteleros y afines, Federación de la Industria del Vidrio, Federación Nacional de Trabajadores Metalúrgicos de la Revolución Peruana, Federación de Trabajadores de la Universidad Peruana, Federación Nacional de Trabajadores Petroleros del Perú, Federación de Trabajadores de la Sal, Federación de Trabajadores de Compañías de Seguros, Federación de Pescadores del Perú, Comité de Empresas Administradas por sus Trabajadores, Federación de Trabajadores de Aduanas, Asociación de Obreros y Empleados de la Corpac, Confederación Campesina del Perú y Federación Nacional de Trabajadores Mineros y Metalúrgicos.

Llegándose a conformar el Comando Unitario de Lucha (CUL) que lograría sumar a más organizaciones para plegarse al Paro, enarbolando la siguiente plataforma:

1. Por un aumento general de sueldos y salarios de acuerdo con el alza de costo de vida y contra el Programa de Emergencia de Piazza.

2. Por el congelamiento de los precios de los artículos de primera necesidad.

3. Por la vigencia de los Pliegos Anuales sin topes ni recortes.

4. Por la plena vigencia de la estabilidad laboral (Derogatoria del D.S.011-78).

5. Por la reposición de todos los trabajadores y despedidos. Libertad de los detenidos y repatriación de los deportados por razón de sus luchas sindicales y sociales.

6. Por la vigencia irrestricta de las libertades democráticas (levantamiento de la Ley de Emergencia, Toque de Queda, libertad del derecho de huelga, de reunión, de prensa, libertad de organización, expresión y movilización. No a la intervención en los organismos representativos de los trabajadores).

7. Solución a la crítica situación por la que atraviesan los trabajadores del mar.

8. Por la no intervención en las empresas campesinas y la supresión de la deuda agraria.

9. Por la no intervención de las Universidades.

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Si bien, la dictadura trató de frenar y sabotear con la ayuda de sus acólitos el advenimiento del temido Martes Rojo, ni sus infiltraciones o amedrentamientos sirvieron para que aquel día fuera una jornada de lucha nacional que paralizara todo el país. Desde el comienzo del día la dinámica capital parecía una ciudad desierta, y en las principales arterias de la ciudad, avenida Túpac Amaru (Cono Norte), Carretera Central, Panamericana Norte, Avenida Pachacutec (Villa el Salvador-Atocongo), y avenidas centrales como la Colonial, Venezuela, Malvinas, se llenarían de piquetes que impedirían el tránsito de las fuerzas del orden, extendiéndose una batalla casi insurreccional por toda la urbe.

Dichas acciones fueron seguidas a la vez en distintas zonas del país, Cusco, Puno, Tacna, Moquegua, Arequipa, Huamanga, Huancavelica, Huancayo, Tumbes, Piura, Chiclayo, Trujillo, Chimbote, Cajamarca e Iquitos. No solo comprendiendo a las ciudades, ya que recibió la solidaridad de los trabajadores del campo que cumplieron su función bloqueando las carreteras y enviando alimentos a la clase obrera que se encontraba luchando en la ciudad. Generando un pánico en la clase dominante al parecerles ver la revolución a la puerta de la esquina.

El saldo que dejó dicha jornada fue según datos oficiales 16 muertos, 5 de ellos ametrallados en pleno km 12 de la avenida Túpac Amaru por la infantería de Marina, cientos de heridos y detenidos, además de 5000 trabajadores despedidos de sus puestos de trabajo. Pero logró su cometido de bajarse algunos de los paquetazos económicos que buscan ya implantar el modelo neo liberal en ese entonces, además de orillar al régimen para que convoque a una Asamblea Constituyente que establezca los mecanismos para el pase del gobierno a los civiles.

La gesta de aquel 19 julio fue continuada en los siguientes años por medio de distintos Paros y huelgas debido a la insatisfacción que causaba dicha Asamblea Constituyente, siendo cada nueva acción del proletariado una causa de mareo a la burguesía, notando que con la clase obrera y campesina organizada no le iba ser tan fácil implementar su nuevo modelo económico por medio de la represión militar.

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Contribución de la Unión de la Juventud Estudiantil del Perú – UJE del Perú

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