Izquierda
Covid-19

Coronavirus y los males estructurales del Perú

La emergencia sanitaria en el Perú ha planteado muchos retos para el país y al gobierno, pero sobre todo ha corroborado los males estructurales que tiene el sistema económico, político y social del Perú.

(IMAGEN): Coordinadora de Artistas Populares - (Foto): Chimbote en Linea.

Redacción El camino prensa

elcamino@gmail.com

Actualizado el 05/04/2020 a las 23:54

Las grandes contradicciones que los grandes medios de comunicación y sus políticos creían que habían quedado relegado a los anaqueles de las crónicas rojas de los 80´ y de las teorías socialistas. En medio de la crisis sanitaria del Covid-19, parecen renacer intempestivamente y pone a la luz la cruda realidad. Esas viejas contradicciones nunca habían desaparecido. Por el contrario, estuvieron ahí siempre, con el lamento y suplicio de grandes mayorías del país.

CAMPO –CIUDAD

Muchos alcaldes de las zonas rurales del país han denunciado la falta de presencia estatal, a nivel de la PNP y sobre todo del sistema de salud, constatando aun la vieja contradicción entre el campo y la ciudad, con un abandono casi unánime de las poblaciones campesinas y rurales.

Habiendo una hiperconcentración de la población en Lima y principales capitales de las regiones, las zonas consideradas rurales, las aglomeraciones que no tienen más de 100 viviendas contiguas, ha quedado relegados. A pesar de que decenas de migrantes a las grandes ciudades, han “huido” de la epidemia y se han trasladado a las zonas rurales para sobrevivir al suplicio económico que les anunciaba el Estado de Emergencia.

Y si porsiacaso existe presencia estatal en las zonas rurales, lo que hemos visto, es que se dedican más en desmovilizar el aparato productivo, generando a la perdida de las cosechas y las plantaciones de cultivos, conforme a la temporada.

CLASES TRABAJADORAS Y CAPITALISMO

Muchas empresas han buscado aprovecharse de la situación de emergencia para lucrar más a costa de sus trabajadores y los usuarios de sus servicios. Exponiendo a la luz, la contradicción que vive las clases trabajadoras frente a los capitalistas.

Como dijo la ministra de Trabajo y Promoción del Empleo, el gobierno ha buscado “mecanismos para evitar pérdidas a las empresas”, inclusive anunciando en algún momento que la cuarentena sea considerada como vacaciones o adelanto de vacaciones para los trabajadores para que las empresas no pierdan mucho. Solo la presión de diferentes sectores de la población han obligado al gobierno buscar mecanismos para frenar esta arbitrariedad. Pero quedó muy claro a la luz, que la perdida de la clase trabajadora es el beneficio de las empresas, y viceversa. Sobre todo, que el Estado está del lado de las empresas capitalistas y no de los trabajadores.

Por otro lado, muchas empresas que mantenían acuerdos informales con sus trabajadores los han dejado en las calles, donde ni siquiera las políticas populistas del gobierno, mediante la entrega de un bono, podrán dar al proletariado informal un respiro, debido a que muchos de ellos no podrán acceder a esta asistencia económica del gobierno, por no encontrase registrados en el SISFO.

En definitiva, el costo de la emergencia sanitaria, es más probable que el gobierno cargue sobre la espalda de las clases trabajadoras del país, que como ya se viene anunciando, van a tener que recuperar horas de trabajo. En cualquier caso, los que más van a perder con esta crisis van a ser los miles de hombres y mujeres que ya trabajaban más de 8 horas al día.

MASA MARGINAL E IMPERIALISMO

Como bien escribía el Soc. Anibal Quijano, producto de las migraciones a las grandes ciudades, a falta de grandes centros de producción y de industrias operando en el país, cientos de miles de personas han buscado la forma de ganarse la vida en las calles.

No son desempleados ni son reserva industrial. Son masa marginal, que sobrevive del día a día, recolectando chatarras, vendiendo caramelos, helados, desayunos, libros.

En suma, trabajadores que han encontrado la forma de sobrevivir, que cuando no estaba en crisis sanitaria el pais, era perseguido por el municipal, ahora no encuentran ningún sustento, ni trabajo que lo espera de vuelta, ni el bono del gobierno en muchos casos.

Irremediablemente, el capitalismo en el Perú es tan raquítico, subordinado al capitalismo internacional que no concibe garantizar centros productivos para emplear a toda la clase trabajadora, ni siquiera concebirlo como “ejercito de reserva industrial”, como ocurre en otros países. Aunque todos vemos día a día a la masa marginal, muy pocos se han preocupado por comprender que es producto del carácter subordinado del capitalismo que se desarrolla en el Perú y por tanto de la falta de industrialización de la economía nacional. Un círculo vicioso que continuará mientras el poder esté en manos de las grandes trasnacionales, del imperialismo norteamericano, chino o cualquier otro imperialismo, coludido con la oligarquía.



AGRICULTURA DE AUTOCONSUMO, LATIFUNDISMO Y EXTRACTIVISMO

Si las grandes mayorías de las ciudades se ha convertido en masa marginal, los que se quedaron en el campo durante las oleadas migratorias, han sobrevivido mediante la agricultura de autoconsumo, o como el Estado les llama, la agricultura familiar, que apenas les permite producir para comer y seguir viviendo el día a día.

Si el régimen de propiedad de muchas comunidades en zona rural los condena a un proceso irremediable de hiper-parcelización, donde muchas familias se están quedando sin tierras suficientes para producir, un puñado de familias, como los dueños de Leche Gloria y el Banco del Crédito se están apropiando de miles de hectáreas, de la misma forma que muchas empresas chilenas dueñas de grandes empresas de agro exportación en el Perú.

Acompañado a este estancamiento de la agricultura para miles de familias está el extractivismo. Las grandes compañías multinacionales han puesto el ojo en el Perú para extraer los minerales. Desde norteamericanos, canadienses, hasta los chinos. Estas empresas son tan poderosas en el Perú que en medio del Estado de Emergencia han conseguido la autorización del gobierno para seguir operando con los trabajadores que se quedaron atrapados en sus plantas de operaciones.

La política anti-agraria y pro-minera ha sido la variable común de todos los gobiernos durante el siglo XXI en nuestro país. Si el gobierno impulsa alguna política a favor del agro, ha sido para beneficiar a los que superconcentran miles de hectáreas de tierra. Ha sido para beneficiar empresas agrícolas chilenas y los grandes capitalistas peruanos que invierten en el agro, y a costa de los derechos de los trabajadores de la agro-industria.

Nunca, las políticas agrarias de gobierno, han pensado en sacar efectivamente de la pobreza a las poblaciones que viven de la agricultura familiar, al contrario los ha considerado obstáculos a la política extraccionista que tiene el gobierno.

SALUD PUBLICA –PRIVATIZACIÓN DE LA SALUD

Durante décadas, todos los gobiernos han buscado destruir el sistema de salud pública y privatizarlas. Hoy, nos damos cuenta, que el sistema de salud pública lo es todo. Dependemos de su eficacia para superar la crisis sanitaria del país.

Mientras muchos se quejan y critican la falta de resultados contundentes de los profesionales que combaten todos los días, no solo con el Covid-19, sino con todas las enfermedades que aquejan hoy al Perú, pocos han dicho que las limitaciones y carencias, son producto de decanas de abandono del Estado y pretensión de privatizar el sistema de salud público.

Pocos lo quieren decir, pero las carencias de la salud pública son resultado de casi treinta años de neoliberalismo que ha ahogado al sector. La misma que, al terminar el Estado de Emergencia, todos los medios y políticos van a continuar promoviendolo.

ACCESO A VIVIENDA Y REGIMEN DE ALQUILER

El suplicio de los trabajadores y de la masa marginal en Perú apenas inicia al pensar en el acceso a la vivienda. Mientras hay cientos de personas viviendo en la calle, literalmente, la situación de más de millón 256 mil 520 de familias no es tan alentador. Según el INEI, el fin de mes de marzo, 1 256 520 familias tendrán que pagar el alquiler de sus viviendas, a pesar de que no tuvieron ingresos.

Si a algunos les llegara a tocar el bono de 380 soles que el gobierno está entregando, ni siquiera dicho monto les va alcanzar para que los miles de taxistas, mototaxistas y toda la masa marginal que ha perdido el sustento de su vida durante el Estado de Emergencia, puedan pagar el alquiler de sus viviendas, que en ciudades como lima está por encima de 600 soles.

El régimen económico y político del país, permite a algunos tener muchas casas, residenciales, edificios, mientras que por lo menos 1 256 520 familias no pueden acceder por los costos excesivos de los lotes, casas y hasta departamentos.

CONCLUSION

En medio de la crisis sanitaria, se puede ver de una manera más diáfana estas y otras contradicciones estructurales más, que históricamente se mantienen por la fuerza de la clase dominante en el Perú.

Mientras todos los medios de comunicación callan. Mientras los intelectuales de izquierda romantifican el Estado de Emergencia y a su presidente. El Perú pide a gritos romper la rueda de las contradicciones estructurales. El Perú, aunque no lo diga a viva voz o coherentemente, todos los días, a luz de los hechos, el país pide liberación nacional y justicia social.

El Covid-19 va pasar pero los males estructurales del país continuaran. Y así no puede ser.

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