Izquierda
EE.UU.

Juicio de Donald Trump: una perla más del intervencionismo norteamericano.

El juicio político de Trump, confirma una vez más, la práctica rutinaria del intervencionismo norteamericano en el mundo.

(Foto): Donald Trump

Redacción El camino prensa

elcamino@gmail.com

Actualizado el 11/02/2020 a las 17:58

Este miércoles 5 de febrero, el Senado de Estados Unidos votó a favor de la absolución del presidente Donald Trump. Concluyendo asi, el juicio político llevado en su contra por el escándalo de Ucrania, conocida por los medios de comunicación de ese país como Ucraniagate; en el cual presuntamente, Trump habría realizado presión sobre las autoridades ucranianas, para la investigación de Joe Biden, ex vicepresidente estadounidense y candidato a la nominación demócrata para las elecciones presidenciales del 2020.

Toda esta situación sobre la coyuntura en Estados Unidos, de la muy conocida receta de entrometerse a cuestiones políticas de otros Estados , por auspicio del presidente, es muy conocida. Sin embargo, el plus de esta noticia no tan reciente, vuelve a la agenda más, por las remecidas generadas en contra de líderes políticos de su propio país, a tal punto de verse implicado el mismo mandatario, razón por la cual se inició el mencionado juicio.

No es suficiente ver esta situación como una disputa común de los partidos tradicionales del país, una disputa entre Republicanos y Demócratas, sino develar la verdad detrás de todo esto. ¿Es solo una disputa política para medir las fuerzas políticas con miras a las elecciones del 2021? ¿Existe intereses de otros sectores detrás de este conflicto político?

En principio, el pasado 25 de julio hubo una conversación entre Trump y Zelensky. Durante el diálogo, se alega que el presidente de estadounidense presionó a su homólogo en Ucrania para que investigara a Joe Biden. Y, según la acusación, para presionarle se habló de US$250millones que el Congreso de EE.UU. había aprobado destinar a Ucrania y cuyo envío fue retrasado a mediados de setiembre. El diario The Washington Post y otros medios de comunicación estadounidense reportaron que Trump le ordenó a su jefe de gabinete interino Mick Mulvaney que retuviera la ayuda al menos una semana antes de la conversación telefónica.

En 2014, el gobierno de Obama estaba tratando de proporcionar apoyo diplomático al gobierno de Yatseniuk en Ucrania, después de la revolución ucraniana en 2014, y el entonces vicepresidente Joe Biden estaba “a la vanguardia” de esos efectos. En estas aguas revueltas, Hunter Biden pasó a formar parte del consejo de dirección de Burisma, una de las compañías de gas más importante de Ucrania. Con su padre convertido en la principal figura de la administración Obama en esta ex república soviética, saltaron las alarmas por un posible conflicto de intereses.

Con la injerencia de rusia en el este de Urania, Kiev y Washington se acercaron más que nunca y el vicepresidente Biden no dejó de viajar al país. En junio de 2014 en la toma de posesión del presidente Petro Poroshenko.

Por otro lado, desde mayo de 2019, Rudy Giuliani ha estado presionado para que Volodímir Zelenski, el nuevo presidente de Ucrania, investigue Burisma. Dijo, que tales investigaciones serían beneficiosas para el presidente Trump, su cliente, y que sus esfuerzos contaron con el pleno apoyo de Trump.

El 10 de mayo, Giuliani canceló un viaje programado a Ucrania donde tenía la intensión de instar al presidente electo Zelensky a que investigara sobre Hunter Biden, así como si los demócratas se pusieron de acuerdo con los ucranianos para divulgar información sobre Paúl Jhon Manafort (consultor político, cabildero y abogado de Donald Trump), conocido por realizar lobbys en nombre de controvertidos líderes extranjeros como Ucrania, Filipinas, República Dominicana, etc.

Toda esta disputa condujo el 12 de agosto de 2019, a que un oficial de inteligencia no identificado presentara una queja ante Michel Altkinson, Inspector General de la Comunidad de Inteligencia (ICIG) bajo la Ley de Protección de Denunciantes de la Comunidad de Inteligencia (ICWPA). Habiendo encontrado la queja urgente y creíble, Atkinson la transmitió el 26 de agosto a Joseph Maguire, director interino de Inteligencia Nacional (DNI). Según la ICWPA, el DNI “debe”, dentro de los siete días posteriores a la recepción, enviar la queja al Comité de Inteligencia del Senado y la Cámara de Representantes. Maguire no lo hizo, y la fecha límite era el 2 de setiembre. El 9 de setiembre, Atkinson escribió a varios congresistas informando sobre la existencia sobre la existencia de la denuncia.

El 10 de setiembre, el presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes (HPSCI), Adam Schiff, le escribió a Maguire, preguntándole por qué no había enviado la queja. Schiff afirmó que se le pidió que lo retuviera bajo la guía de una “autoridad superior” porque involucraba “comunicaciones privilegiadas”.

Finalmente, el 18 de setiembre, The Washington Post informó sobre la historia de la denuncia y su denunciante, referente a una promesa de Trump había hecho durante la comunicación con un líder extranjero no identificado. Por lo que Atkinson, con fecha 19 de setiembre comunicó a la prensa sobre el hecho y su acuerdo con la queja.

El pasado miércoles 05 de febrero, la mayoría de votos republicanos absolvió en el senado de las dos acusaciones aprobadas y presentadas por la Cámara de Representantes, de mayoría demócrata: abuso de poder y obstrucción al Congreso. El juicio político a un mandatario de Estados Unidos no pasaba desde que Bill Clinton enfrento un juicio político en 1999, evitando también su destitución.

Lo cierto es que, dentro de las reflexiones, Bondi, el abogado de Trump indicó que la compañía de energía ucraniana Burisma le dio un puesto en la junta al hijo de Biden para influir en la política estadounidense. Esa sola sospecha, continuó, debería justificar la decisión del presidente de pedirle al gobierno ucraniano que investigue a Biden. Refiere “todo lo que estamos diciendo es que había una base para hablar sobre esto, para plantear este problema, y eso es suficiente”.

A todo esto, no hay duda de que grandes compañías que tienen injerencia a nivel internacional, incluso pueden ocasionar gran inestabilidad en las acciones políticas de un país, sin excepción alguna, como es el caso de Estados Unidos, que vio en sus narices como la mal llamada “clase política”, representa a las fichas para quienes detentan el poder económico del mundo, disponiendo la colocación de políticos, y su posterior sustitución de ser el caso. En esta ocasión, la pugna de intereses de un sector sobre otro, y su sopesamiento permitieron la permanencia del controvertido Donalt Trump en su puesto de presidente de este país imperialista. Asi mismo, queda claro que no recientemente, con Donald Trump, EE.UU. practica injerencia política en otros países, vulnerando el principio de autodeterminación de los pueblos, sino que es una práctica recurrente, sin importar si el gobierno es “Demócrata” o “Republicano”. El imperialismo, siempre será imperialismo.

Por: Ivan

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