Izquierda
Flexibilización laboral

Tercerización laboral y abandono de los trabajadores del SITOBUR

El alcalde de la Municipalidad de Lima, Jorge Muñoz, al igual que su predecesor, se resiste a cumplir la sentencia judicial que prescribió la incorporación en planilla de los trabajadores de limpieza pública tercerizados por la empresa INNOVA AMBIENTAL.

(Foto): Luis Javier Maguiña - Trabajadores del SITOBUR en protesta contra la MML

Redacción El camino prensa

elcamino@gmail.com

Actualizado el 12/07/2020 a las 23:35

Como se sabe, el personal del Sindicato de Trabajadores de Limpieza de la Empresa Innova Ambiental S.A. (SITOBUR) pertenece a una empresa tercerizadora, la cual presta servicios a la Municipalidad de Lima desde el año 1995. Ya casi son 25 años de trabajo bajo tercerización laboral, y, no más de 5 años desde que su sindicato (SITOBUR) accionó medidas legales, en esta lucha que aún no llega a su fin.

Aunque es cuestionable que tras varios años de lucha política y legal del SITOBUR, se continúe negando la naturaleza de su prestación laboral y derechos conquistados. Lo que más inquieta, es como opera la tercerización en el país, un régimen de contratación que nada mas sirve para burlar legalmente los derechos de los trabajadores y flexibilizar las relaciones de trabajo. Los aun tercerizados trabajadores del SITOBUR, por ejemplo, están a punto de recibir el golpe más terrible, debido a que la MML ha puesto en marcha una nueva licitación del servicio de limpieza pública y con ello, el fin de su trabajo.

Precisamente, la tercerización laboral, regulada por la Ley N° 29245, permite la contratación y subcontratación de trabajadores para la realización de actividades permanentes y principales que las empresas y/o entidades públicas deberían efectuar con sus recursos propios; así como facilita la contratación temporal por empresas mal llamadas especializadas (CEDAL). Mientras estas crean ganancias con la tercerización, la situación del trabajador tercerizado es precaria, en relación a otros trabajadores que cumplen las mismas funciones que él y los trabajadores permanentes de la empresa principal. La desigualdad en la remuneración y el menoscabo en el ejercicio de sus derechos individuales y colectivos, son el pan de cada día.

Lo anterior se traduce en reducción de costos laborales a favor del empleador, por tanto, los únicos beneficiados de la tercerización laboral, son la empresa que contrata a los trabajadores por tercerización y la empresa donde se desplazan. Entonces, tiene mucho sentido que casi todos los distritos de Lima concesionen el servicio de limpieza pública; y, además, suponer que cada alcalde electo renueva la empresa tercerizadora para favorecerse u obtener beneficios de la empresa con buena pro, no es exagerado.

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Debido a esto, en el 2015 el SITOBUR interpuso una demanda por desnaturalización de la tercerización en contra de la empresa Innova Ambiental S.A y la Municipalidad de Lima. Se declaró infundada la demanda, “bajo el argumento que entre las codemandadas no existió un contrato de tercerización sino uno contrato de concesión”.

El sindicato apeló la sentencia, donde la Cuarta Sala Laboral de Lima de la Corte Superior, emitió un nuevo fallo que reconoció “la existencia de una relación laboral a tiempo indeterminado entre los setecientos nueve trabajadores que son representados por el Sindicato de Trabajadores de la Empresa Innova Ambiental S.A.- SITOBUR con la Municipalidad Metropolitana de Lima desde el nueve de enero de dos mil dos, debiendo esta parte registrar a los actores en su libro de planillas, bajo esta condición jurídica (…)”.

En octubre del 2018, la Corte Suprema revisó el caso, resolviendo a favor de los trabajadores del SITOBUR y ratificando su inclusión en la planilla de la Municipalidad de Lima, como se precisa en los considerandos 5 y 6 de la CASACIÓN LABORAL Nº 13749-2017. Se reconoció, entonces, la existencia de relación laboral de los trabajadores de Innova Ambiental S.A, con la Municipalidad de Lima, al determinar que son funciones exclusivas de la municipalidad el servicio de limpieza y por ende, la tercerización de este servicio es ilegal. Dicho de otro modo, no procede la contratación por tercerización del servicio de limpieza pública, entendiendo por esto que los trabajadores de limpieza son obreros municipales con una relación laboral y no un contrato de naturaleza civil.

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Lo positivo del proceso judicial, fue que a más de 700 obreros (as) de limpieza pública se les reconoció la condición de trabajadores permanentes, posibilitando que la municipalidad los contrate como trabajadores municipales. O eso se pensó. Primero fue la negativa de Castañeda Lossio por cumplir la sentencia. Luego en el 2019, el electo alcalde de Lima, arguyendo que “LA ANTERIOR GESTIÓN EDIL (2015-2018) NO PREVIÓ EL PRESUPUESTO PARA ASUMIR DICHA OBLIGACIÓN en el 2019, ni tampoco las herramientas, locales, transporte, necesarios para el futuro desarrollo de sus funciones.” (MML) , tampoco acató la sentencia.

A pesar de las sentencias, para el alcalde Jorge Muñoz, solamente se había dispuesto “la existencia de una relación laboral a tiempo completo de un número determinado de trabajadores de limpieza con la comuna limeña”. Al mismo tiempo que, en marzo del 2020 iniciaba un nuevo concurso de servicio de limpieza para contratar a otra empresa tercerizadora, refiriendo que “el distrito de Cercado de Lima, luego de 24 años, podrá renovar y modernizar la limpieza pública del distrito.” (MML) .

Ante la negativa renuente del alcalde de Lima, los trabajadores del SITOBUR, en su mayoría mujeres que tienen años laborando, iniciaron con justa razón una serie de medidas contra el municipio. En respuesta fueron reprimidas en numerosas ocasiones por la Policía Nacional del Perú. Así lo expuso el pasado 30 de junio, a través de su cuenta de Twitter, el SITOBUR: «800 obreras de Limpieza Pública de Lima piden ser tomadas en cuenta y que se respeten sus derechos ganados y el alcalde de Lima responde con bombas lacrimógenas».

En resumen, el servicio de limpieza pública está tercerizado ilegalmente por la empresa Innova Ambiental, siendo parte de este absurdo ensañamiento la municipalidad de Lima, que aún después de las sentencias judiciales persiste en su posición de contratar nuevos trabajadores tercerizados, dejando a su suerte a 504 trabajadores del SITOBUR, los que vienen cumpliendo una misma jornada y funciones que los 294 trabajadores ya reconocidos por sentencia judicial.

Pese a la pandemia, si encontramos en las calles a los trabajadores del SITOBUR, es debido a que están forzados a protestar contra lo que consideran una traición del alcalde de la Municipalidad de Lima y su partido, Acción Popular. La nueva licitación de limpieza pública, podría dejarlos sin trabajo en los próximos días o meses, a un grueso de trabajadores de limpieza que al término del contrato de tercerización serán desechados. Y como ellos hay muchos más que se retuercen los dientes ante tanto abuso. La lucha del SITOBUR para defender sus derechos es más que eso, es símbolo de valentía y entrega por sostenerse hasta ahora a pesar de las injusticias, rechazos y palizas que recibe, más aun cuando su enemigo es una autoridad que se aprovecha del poder conferido popularmente y cree que el sillón municipal lo pone por encima de la ley y las resoluciones judiciales que le conciernen.

Por último, el problema mayor e inconcluso, radica en la tercerización laboral, que afecta a millones de trabajadores del sector público y privado -no solamente a los trabajadores de limpieza u obreros municipales-, que muchas veces desesperados por conseguir un empleo o por escaparse del ejercito de desempleados, se convierten en presas fáciles de empresas tercerizadoras o intermediarias. Empresas que no ven sino la oportunidad de lucrar a costa de la clase trabajadora y claro, al amparo de las normas que flexibilizan el trabajo.

A partir de este escenario, conveniente para el sector empresarial y perjudicial para los trabajadores, la tercerización es empleada desproporcionadamente, reproduciéndose en varios sectores de la economía: en empresas de servicios de electricidad y agua potable, así como en el de telefonía, compañías mineras, etc. El dicho popular “hecha la ley, hecha la trampa” , ya no resulta risible, la ley de tercerización se creó a la medida de unos pocos, favoreciendo el interés de la clase explotadora en nuestro país. Queda claro, que la tercerización precariza el empleo en el Perú y pese a ello, las entidades del Estado, como la Municipalidad de Lima, actúan en beneficio del sector empresarial.

Como forma de reconocimiento a su papel preponderante y la fuerza que demuestran en su gran mayoría las trabajadoras del SITOBUR, no podemos cerrar esta primera nota, sin compartir con el público una imagen y una frase que sintetizan la lucha presente del sindicato.

#NoSomosObjetosDescartables

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